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| Buenas prácticas de manufactura en la producción farmacéutica |
Descripción
de las GMP
Las buenas prácticas de manufactura son un sistema
que ayuda a asegurar que los fármacos sean producidos
y controlados constantemente por estándares de
calidad.
En
cada caso de producción farmacéutica las
GMP se diseñan buscando minimizar los riesgos
para la calidad que no puedan ser eliminados simplemente
controlando la calidad del producto final. Los riesgos
principales son:
- Contaminación inesperada de productos, causando
daño a la salud o incluso la muerte.
- Etiquetas incorrectas en los envases, que podrían
significar que los pacientes reciban la medicina incorrecta.
- Ingrediente escaso o demasiado activo, dando por resultado
el tratamiento ineficaz o efectos nocivos.
Las buenas prácticas de manufactura cubren todos
los aspectos de la producción: materias primas,
premisas, equipo, entrenamiento e higiene del personal,
detallando por escrito el procedimiento para cada proceso
que podría afectar la calidad del producto final.
Debe haber sistemas que proporcionen las pruebas documentales
de que los procedimientos son seguidos consistentemente
a lo largo del proceso de fabricación y durante
todas las corridas de producción.
GMP
y el laboratorio del Control de Calidad
El buen control de calidad se debe construir desde adentro,
durante el proceso de fabricación, ya que una
vez que el producto sale de la línea de producción
sólo existe la opción de aprobarlo o rechazarlo.
Las GMP en cambio previenen los errores que podrían
presentarse durante el proceso productivo.
Sin GMP es difícil asegurar la homogeneidad de
un lote de producción no sólo respecto
de otros lotes, sino dentro del mismo, y por ello los
resultados del control de calidad en el laboratorio
podrían adquirir un cierto grado de incertidumbre
que podría resultar incluso peligroso.
Los costos de GMP
La instrumentación de un programa GMP no debe
entenderse como un costo sino como una inversión.
La experiencia de la industria revela indiscutiblemente
que si los productos son fabricados con calidad heterogénea
o deficiente, en el mediano plazo la falta de un programa
GMP, lejos de ser un ahorro para la empresa, es precisamente
uno de sus mayores costos. Desafortunadamente se trata
muchas veces de costos ocultos que no son cuantificados
y por tanto, tampoco reconocidos (a pesar de ser cuantificables).
Se les conoce comúnmente como "costos de
la no-calidad", aunque igualmente podrían
llamarse "costos de la falta de consistencia en
la calidad". Todo el concepto de GMP se basa en
un diseño que busque asegurar que no ocurran
errores, ya que incluso popularmente se sabe que “prevenir
es mejor que lamentar”.
Más aún, una inversión en la adopción
de GMP conllevará no sólo una mejoría
en la salud de los pacientes tratados con los productos
de la empresa (lo que éticamente debería
ser más que suficiente para adoptar el programa)
sino que esto tiene un impacto directo en la credibilidad
de la empresa y de la industria y amplía los
horizontes de venta de los productos fabricados, lo
que en el largo plazo vierte sus beneficios en la comunidad,
generando un círculo virtuoso.
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05-Dic-2008 | |
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