Hay una serie de compuestos químicos peligrosos que muchos fabricantes utilizan para elaborar plásticos, pinturas, cosméticos, detergentes, limpiadores, ropa y muebles. En general son productos químicos que sirven de aditivos, secantes o ablandadores.
La semana pasada, en el Foro Nacional de Investigación de Contaminantes se presentó el libro Las Sustancias Tóxicas Persistentes en México, de Adrián Fernández Bremauntz, Mario Yarto Ramírez y José Castro Díaz (compiladores); patgrocinado por el Instituto Nacional de Ecología (INE) de Semarnat.
“El lector interesado encontrará una revisión de los efectos nocivos de múltiples sustancias, como aldrín, diedrín, endrín, heptacloro, mirex, DDT, clordano, toxafeno y bifenilos policlorados, entre otras, así como el avance en las acciones para su control y el cumplimiento de compromisos internacionales”, se explica.
Uno de los capítulos de la publicación que me gustaría destacar es el referente a los compuestos llamados ftalatos.
“Estas sustancias han sido utilizadas ampliamente como plastificantes. Se adicionan a diferentes polímeros, principalmente el PVC, para aumentar su flexibilidad y suavidad de productos como papel tapiz, alfombras, vestiduras de muebles y autos, impermeabilizantes, pinturas, adhesivos y pegamentos, autopartes, mangueras, película fotográfica, papel de envoltura, manteles, juguetes, calzado, cepillos dentales, empaques para alimentos y medicamentos, guantes quirúrgicos, tubería y materiales médicos desechables”, se explica en el texto firmado por Ania Mendoza Cantú.
En septiembre pasado, los ministros de Industria de la UE lograron un acuerdo político para prohibir de manera permanente la presencia de seis tipos de ftalatos en juguetes y artículos para niños y bebés como mordedores, chupetes o chupones, por su riesgo para la salud de los niños.
“Los ftalatos pueden ser introducidos directamente al torrente sanguíneo cuando a las personas se les administran medicamentos con tubería de plástico o están sujetas a transfusiones y diálisis.
La publicación de Semarnat-INE permite abrir el panorama que desconocíamos en cuanto a estas sustancias que, claramente se ve, son muy dañinas para los seres humanos.
Nada más falta que como en la UE, los legisladores hagan lo propio para prohibir de manera permanente su presencia en productos médicos y juguetes para niños y bebés. No por imitar las resoluciones del viejo continente, sino para hacerle justicia al bien documentado trabajo de los investigadores mexicanos.