Inversiones Plásticas TPM, grupo surgido en 2001 tras la fusión de las almerienses Macresur y Plastimer con la valenciana Torres, acaba de presentar ante un juzgado de Valencia, donde tiene su sede social, el expediente para la solicitud de la suspensión de pagos.
La compañía, que es el segundo productor de plástico de capital español tras el Grupo de Empresas Armando Álvarez, atribuye esta decisión a las dificultades financieras causadas por la subida del precio de materia primas plásticas, fundamentalmente el polietileno (derivado del petróleo), que se ha encarecido hasta en un 90%, y a la imposibilidad de su repercusión en el precio final de venta. Otra de las razones que han abocado a esta situación a la compañía, que factura doscientos millones de euros al año, es la fuerte competencia en costes y precios de los fabricantes chinos.
La compañía abarca una amplia gama de productos, como los plásticos para la agricultura de invernadero y el envasado de las verduras y hortalizas –debido al origen almeriense de dos de las tres firmas de cuya fusión surgió TPM–; los embalajes para botellas y latas, y la distribución de bolsas de gran tamaño para superficies comerciales.
Inversiones Plásticas TPM, que ha encargado a Ernst & Young su plan de viabilidad, presentaba en el último balance disponible, correspondiente al ejercicio de 2001, unos activos por valor de 85,5 millones de euros y un pasivo exigible de 38,6 millones. Además, la compañía declaró unas pérdidas de 7,2 millones en 2003.
José Antonio Picón, copresidente de TPM, confía en que la empresa levantará el vuelo en un futuro cercano debido al crecimiento de la industria agrícola auxiliar tanto en Almería como en otras zonas ribereñas del Mediterráneo, que están iniciando en este momento su desarrollo agrícola. Las ventas en el exterior aportan actualmente un 10% de la facturación de la firma.
La empresa ha declinado facilitar más información sobre la situación de la deuda y la relación de acreedores. Fuentes cercanas a la compañía indicaron, no obstante, que la decisión de suspender pagos se adoptó ante la imposibilidad de hacer frente a la deuda financiera a corto plazo.
Los accionistas de referencia de TPM son Cajamar, la primera caja rural de España, el fondo de capital riesgo británico 3i y Caja Granada. La empresa tiene repartida su capacidad productiva en tres plantas localizadas en El Ejido (Almería), Murcia y Valencia, y su número de empleados alcanza las quinientas personas.